Nuestro bienestar, ¿cuestión de temporada?

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Una pregunta que ha llegado a mi cabeza desde hace años es: ¿de verdad que nos cuidamos por temporadas? La respuesta es sí, aunque no sea la que me guste. De esta manera es importante ser realista y empezar por asumir que eso es lo que refleja un porcentaje altísimo de nuestra sociedad.

A nivel nutricional, tanto en mi labor como coach como en mi labor como dietista, puedo observar que no somos conscientes de las consecuencias que puede tener en nosotros dejar para después nuestra salud, alimentación equilibrada, hábitos saludables, gestión de creencias, emociones, sentimientos, pensamientos, la relación con nuestro cuerpo… Lo dejamos para mañana, pensamos que se producirá solo, después de verano me cuido, después de Navidad… y van pasando nuestros días y nuestra vida. De los 12 meses que tiene el año, ¿cuántos se supone que nos tenemos que cuidar? ¿La mitad? ¿Depende de las vacaciones? Claro, como no pasa nada, nos reímos, miramos para otro lado y pasamos por alto otra oportunidad de decir sí a nuestro bienestar y a nosotros mismos. Es realmente alarmante estar tan enfocados hacia fuera y ser capaces de organizar todo a nuestro alrededor, y sin embargo, ser totalmente escurridizos y repetir constantemente esa huída de nosotros mismos. Por supuesto estamos hablando de salud, de prevenir enfermedades, de hábitos saludables, de disfrutar de calidad de vida, de un peso saludable, de equilibrio cuerpo-mente, de una relación de respeto, cuidado y amor hacia mi persona y mi cuerpo, mi maravillosa casa aquí y ahora. Por el contrario me sigo viendo como un escaparate, cuando llega el invierno como me pongo más ropa y no se ve… ¡qué más me da! Lo tapamos y listo, cuando empiece a quitarme ropa ya veremos qué hacer con ese cuerpo del que estamos tan desconectados y vemos como algo ajeno y que no tiene nada que ver nosotros. Y así continuamente nos ponemos excusas, no vemos la importancia de nuestra salud y bienestar como una base para disfrutar desde nosotros de todo lo que tenemos fuera.

A nivel personal pasa lo mismo. Hay temporadas en las que una persona disfruta de amigos, familia, pareja, trabajo… todo lo que considera necesario para sentirse pleno y feliz, ¡qué bien! Había tomado la decisión de empezar un proceso de coaching, tenía unos objetivos claros pero he pensado que lo dejo para más adelante porque me encuentro estupendamente ahora (se han solucionado o creo que se han solucionado los motivos que me impulsaban a actuar y se está cubriendo mi necesidad desde fuera) y ya no lo necesito. En esa afirmación tenemos la respuesta ¿Somos conscientes de que estamos vendiendo nuestra felicidad y dando el poder a factores externos temporales?

En cualquier ámbito  vamos a tener constantes cambios, unos elegidos, otros no, unos nos gustarán más y otros menos. Lo que está claro es lo que nosotros podemos hacer ante todo ello, y la pregunta es: ¿qué hacemos ante ello? ¿Tenemos una actitud responsable y proactiva?

Nuestra salud, bienestar y equilibrio mente-cuerpo es tarea nuestra, somos los encargados de construirlo y los responsables de su estado, nos guste más o menos, pongamos resistencia al cambio, nos movamos en la negación, miremos hacia otro lado… De ti no puedes escapar, es genial hacerte tu aliado y trabajar contigo, por y para ti, y desde esa relación sana y equilibrada contigo, con tu cuerpo, con tus emociones, pensamientos, sentimientos, podrás relacionarte de manera adecuada en todas las áreas de tu vida. ¿Te darías esa oportunidad? La oportunidad de tenerte en cuenta cada día, cada momento, de ponerte como prioridad, siendo ejemplo de esa manera para todo tu entorno, teniendo claro que esa es la mayor contribución que puedes realizar, porque la coherencia habla por sí sola y por el contrario, las palabras pierden toda su validez si tus actos no acompañan. Esta relación necesita de ti cada día, cada semana, cada mes, cada año… Es un trabajo a incorporar como un estilo de vida, no para temporadas cada 3 meses o para momentos en los que mi desesperación me lleva a actuar desde la ansiedad con conductas inefectivas y deterioro a nivel interno y externo.

Cada uno podemos aportar al mundo nuestro granito de arena, nuestra luz, nuestra sabiduría, nuestro compartir, y si estamos abiertos a ello podemos enriquecernos infinitamente de todas las personas que nos rodean. Empecemos por cuidarnos en estos aspectos tan importantes de nuestra vida, para de esa manera, y desde nuestro bienestar personal, poder desarrollarnos profesionalmente, afectivamente, socialmente, y ser personas y seres humanos de éxito, viviendo en coherencia y armonía.

Tengamos conciencia y seamos responsables del inicio y base de toda relación, la que tenemos con nosotros mismos, teniendo claro que esa relación existe 365 días al año.

 

 

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